Contador de Visitas

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Últimos temas

» ¿Por qué tomar leche vegetal y no leche de vaca pasteurizada? Algunas recetas de leches vegetales.
Miér Sep 19, 2012 2:45 pm por nelrot

» LA COCCIÓN DE LOS ALIMENTOS
Lun Sep 17, 2012 4:10 pm por nelrot

» ¿Cómo se alimenta un higienista?
Dom Sep 16, 2012 6:37 pm por nelrot

» HIGIENISMO El sabor de la salud
Dom Sep 16, 2012 6:29 pm por nelrot

» Proteínas y Frugivorismo.
Dom Sep 16, 2012 6:18 pm por nelrot

» BENEFICIOS DE LA ALIMENTACIÓN CRUDÍVORA
Mar Sep 11, 2012 1:08 am por nelrot

» LAS PROTEÍNAS, fragmento de LA ANTIDIETA by H. Diamond
Mar Sep 11, 2012 12:25 am por nelrot

» EL MITO DE LAS PROTEÍNAS
Mar Sep 11, 2012 12:20 am por nelrot

» Guía rápida de iniciación al crudiveganismo
Mar Sep 04, 2012 7:11 pm por nelrot

» Discurso de Disolución de la Orden de la Estrella por Jiddu Krishnamurti
Mar Jun 12, 2012 11:56 am por nelrot

» PSICOLOGÍA DEL CUERPO WILHELM REICH
Sáb Jun 09, 2012 8:03 pm por nelrot

» El Eneagrama, una forma milenaria de autoconocimiento
Lun Jun 04, 2012 10:11 am por nelrot

Ubicación geografica

Reloj y Visitas por Día


Agreganos a tu web


    Sat Chit Ananda la naturaleza del conocimiento

    Comparte
    avatar
    nelrot
    Caminante de Realidades
    Caminante de Realidades

    Masculino Cantidad de envíos : 313
    Fecha de inscripción : 09/12/2009
    Edad : 30
    Localización : más allá de la nada y el todo

    Sat Chit Ananda la naturaleza del conocimiento

    Mensaje por nelrot el Miér Dic 08, 2010 11:11 am

    Sri Ramana Maharshi
    Enseñanzas con
    Michael James



    Antes de concluir este capítulo, en el que hemos tratado de encontrar una respuesta teórica satisfactoria a la pregunta crucial «¿Quién soy yo?», merece la pena narrar un evento importante en la vida temprana de Sri Ramana. La primera persona que le hizo preguntas verdaderamente pertinentes y útiles, fue un humilde y desapercibido devoto llamado Sri Sivaprakasam Pillai, que llegó por primera vez a él en 1901, cuando Sri Ramana tenía solo veintiún años. La primera pregunta que Sri Sivaprakasam Pillai le hizo fue «¿Quién soy yo?», a lo que él simplemente contestó, «Solo el conocimiento [o la consciencia] es yo».

    Las palabras tamiles habladas por Sri Sivaprakasam Pillai fueron «nan yar?», que significa literalmente «¿yo [soy] quién?», y las palabras que Sri Ramana, que rara vez hablaba en aquellos primeros tiempos, escribió en respuesta con su dedo en el suelo arenoso, fueron «arive nan». La palabra tamil arivu significa «conocimiento» en el sentido más amplio, y, por lo tanto, es usada para denotar muchas formas diferentes de conocimiento, incluyendo consciencia, sabiduría, inteligencia, aprendizaje, sentido de percepción, cualquier cosa que es conocida, e incluso atma, nuestro sí mismo real, que es nuestro conocimiento fundamental «yo soy». En este contexto, sin embargo, significa solo nuestro conocimiento fundamental «yo soy» —nuestra consciencia esencial de nuestro propio ser. La letra e que él añadió a arivu es un sufijo que se usa comúnmente en tamil para dar énfasis a una palabra, transmitiendo el sentido «ello mismo», «solamente», o «en verdad», y la palabra nan quiere decir «yo».

    En estas dos simples palabras, «arive nan», Sri Ramana resumió la esencia de su experiencia del auto-conocimiento verdadero, que es la base de toda la filosofía y ciencia que él enseñó. Lo que él quería decir con estas simples palabras es que nuestra naturaleza verdadera y esencial es solo nuestro conocimiento o consciencia fundamental «yo soy», que es la conclusión a la que tenemos que llegar si analizamos críticamente nuestra experiencia en los tres estados de consciencia ordinarios, como hemos hecho en este capítulo.

    La siguiente pregunta que Sri Sivaprakasam Pillai le hizo fue «¿Cuál es la naturaleza de [tal] conocimiento», a lo que él respondió «La naturaleza del conocimiento es sat-chit-ananda» o más probablemente solo «sat-chit-ananda». La palabra compuesta sat-chit-ananda, que está de hecho fusionada en una sola palabra, transcrita correctamente como saccidananda, es un término filosófico bien conocido, de origen sánscrito, pero que es ampliamente comprendido y frecuentemente usado en tamil y en todas las demás lenguas indias. Es un término usado para describir la naturaleza de la realidad absoluta, y aunque está compuesto de tres palabras, no trata de dar a entender que la realidad absoluta está compuesta de tres elementos distintos, sino solo que la simple naturaleza no-dual de la única realidad absoluta puede ser descrita de tres maneras diferentes.

    La palabra sat significa básicamente «ser» o «existir», pero por extensión significa también «eso que realmente es», «realidad», «verdad», «existencia», «esencia», «real», «verdadero», «bueno», «correcto», o «eso que es real, verdadero, bueno o correcto». La palabra chit significa «consciencia», de una raíz verbal que significa «conocer», «ser consciente de», «percibir», «observar», «prestar atención a» o «estar atento». Y la palabra ananda significa «felicidad», «gozo» o «dicha». Así saccidananda o como es deletreado más comúnmente en la escritura romana, sat-chit-ananda, significa «ser-consciencia-felicidad», es decir, ser que es a la vez consciencia y felicidad, o consciencia que es a la vez ser y felicidad, o felicidad que es a la vez ser y consciencia.

    Ser verdadero y consciencia verdadera no son dos cosas diferentes. Si la consciencia no fuera la naturaleza esencial del ser, el ser tendría que depender de alguna consciencia otra que sí mismo para ser conocido, y, por consiguiente, no sería ser absoluto, sino solo ser relativo —ser que existiría solo bajo el punto de vista de alguna otra consciencia existente.

    Si postulamos que hay un ser absoluto que no es consciente de su propia existencia, y que existe incluso aunque no sea conocido por sí mismo ni por ninguna consciencia otra que sí mismo, tal ser sería una mera suposición o imaginación —un ser que existe solo en nuestra propia mente— y, por consiguiente, no sería un ser real. Nosotros no tenemos ninguna razón válida para suponer que algún ser desconocido tal exista. El término «ser» o «existencia» tiene un significado válido solo si se aplica a algo que se sabe que existe, y no si se aplica a algo cuya existencia es meramente imaginaria. Por lo tanto, el ser verdadero y absoluto debe ser siempre consciente de su propio ser, y, por consiguiente, la consciencia debe ser su naturaleza misma.

    Similarmente, la naturaleza misma de la consciencia debe ser «ser», debido a que si ser no fuera la naturaleza esencial de la consciencia, la consciencia no sería —no existiría. Una consciencia no-existente, una consciencia que no es, no tendría absolutamente ninguna realidad. No sería nada, y, por consiguiente, no sería consciente. Ser consciente significa ser, lo mismo que ser verdaderamente significa ser consciente —conocer que «yo soy».

    Ser verdadero y absoluto, el ser que existe incondicionalmente e independiente de cualquier otra cosa, debe ser «ser auto-consciente», ser que conoce «yo soy». Aunque no conoce ninguna otra cosa, debido a que no hay nada otro que él para conocer-lo, debe conocerse siempre a sí mismo. Por lo tanto, la consciencia que conoce su propio ser como «yo soy» es el único ser verdadero, independiente, incondicional y absoluto. Cualquier otro ser, cualquier ser que no se conozca a sí mismo como «yo soy», es meramente una ficción de nuestra imaginación.

    Puesto que en su naturaleza esencial el ser o la consciencia no tiene forma, es exento de límites, e incluye todo dentro de sí mismo. Puesto que puede decirse que una cosa es una cosa solo si ella es, no existe nada separado de u otro que el ser. Por lo tanto, todo lo que existe es en su naturaleza esencial solo ser.

    Aunque puede decirse que una cosa es solo si se conoce que ella es, la mayoría de las cosas de hecho no conocen su propio ser. Una cosa que no conoce que ella es, y que es conocida solo por alguna consciencia que es aparentemente otra que ella misma, no existe independiente o absolutamente. Su existencia aparente como una «cosa» es solo relativa. Por lo tanto, no es real como la «cosa» que parece ser, sino solo como el mero «ser» que es su esencia.

    La única «cosa» que es real como tal es la consciencia, debido a que solo la consciencia conoce su propio ser. Por lo tanto, puesto que el ser es la naturaleza esencial de todo, y puesto que el ser es siempre consciente de su propio ser, todo lo que no conoce «yo soy» es una mera imaginación —una ilusión, una aparición que, aunque irreal como la cosa que parece ser, no obstante es real en su naturaleza esencial como mero ser.

    Aunque el ser no tiene forma suya propia, es la esencia indefinible de todas las formas. Siendo esencialmente sin-forma, el ser es exento de todas las formas de limitación, y, por consiguiente, es infinito. Puesto que lo infinito incluye todas las cosas dentro de sí mismo, es esencialmente único y no-dual. No puede haber más que una realidad infinita, debido a que si las hubiera, ninguna de esas «realidades infinitas» sería de hecho infinita. Por lo tanto, el ser es el todo infinito no-dual —la totalidad de todo lo que es.

    No obstante, aunque el ser es infinito y no-dual en sí mismo, sin embargo incluye dentro de sí mismo todo lo que es finito y dual. Aunque la dualidad parece existir en el ser, no es la naturaleza esencial del ser, sino una mera ilusión. Es una forma ilusoria del ser, una imaginación que aparece y desaparece en el ser, aunque no afecta en lo más mínimo a la naturaleza esencial, sin forma, infinita y no-dual del ser. Sin embargo, aunque es una imaginación ilusoria, la dualidad no podría parecer existir sin el soporte subyacente del ser esencial, infinito y no-dual.

    Lo mismo que el ser es no-dual, así también la consciencia del ser es no-dual, debido a que ella conoce solo su propio ser y nada más. La consciencia que parece conocer cosas que imagina ser otras que ella misma, no es la consciencia infinita, absoluta y por lo tanto real, sino solo una forma de consciencia finita, relativa y por lo tanto irreal.

    Lo mismo que cualquier forma del ser finita, relativa o dual no es la naturaleza verdadera y esencial del ser, así también cualquier forma de consciencia finita, relativa o dual no es la naturaleza verdadera y esencial de la consciencia. Por lo tanto, la palabra compuesta sat-chit denota solo el ser-consciencia real y esencial, que es completamente incondicional, independiente, no-dual, infinito y absoluto.

    Lo mismo que la realidad esencial, absoluta e infinita es tanto el ser como la consciencia de ser, así es también la felicidad o dicha perfecta. La infelicidad no es una condición natural, como tampoco son naturales la no-existencia o la inconsciencia. La no-existencia, la inconsciencia y la infelicidad no son de ninguna manera absolutas, sino meramente condiciones relativas que parecen surgir solo cuando nosotros nos tomamos erróneamente por la forma finita de un cuerpo físico.

    En el sueño profundo, cuando no nos tomamos erróneamente por un cuerpo ni por ninguna otra cosa finita, nosotros existimos felizmente conociendo solo nuestro propio ser. Nuestro ser, nuestra consciencia de ser, y la felicidad que gozamos cuando somos conscientes solo de nuestro ser, son por lo tanto, nuestra naturaleza esencial. Cuando todo lo demás es quitado de nosotros, lo que permanece es solo nuestra naturaleza esencial, y eso es nuestra consciencia perfectamente apacible y feliz de nuestro propio ser, «yo soy». La infelicidad es una condición innatural y por lo tanto irreal que parece surgir solo cuando por nuestro poder de imaginación sobreimponemos algún otro conocimiento sobre nuestro conocimiento fundamental y esencial «yo soy».

    Por consiguiente, como Sri Ramana declaraba en la respuesta a la segunda pregunta de Sri Sivaprakasam Pillai, la naturaleza de nuestro conocimiento fundamental «yo soy» es sat-chit-ananda o «ser-consciencia-felicidad». Esto no significa que nuestra naturaleza verdadera, que nosotros experimentamos siempre como «yo soy», sea alguna forma de ser, consciencia o felicidad relativa o finita, sino solo que es ser-consciencia-felicidad absoluto, infinito, eterno, inmutable, indiviso y no-dual, como Sri Ramana declara explícitamente en el verso 28 de Upadesa Undiyar y en el verso 18 de Upadesa Tanippakkal:

    Si conocemos qué es nuestra naturaleza [real], entonces [descubrimos que es] sat-chit-ananda [ser-consciencia-felicidad] sin-comienzo, sin-fin [e] indiviso.

    Si conocemos nuestra forma real en [nuestro] corazón [en el núcleo o profundidad más íntimo de nuestro ser], [descubrimos que es] ser-consciencia-felicidad, que es plenitud [totalidad, completud o perfección infinita] sin comienzo [ni] fin.

    Aunque estos dos versos expresan la verdad efectiva experimentada por Sri Ramana y todos los demás sabios reales, la idea de que nosotros mismos somos la realidad infinita y absoluta, puede parecernos a muchos de nosotros fantástica y artificiosa. Aunque al analizar críticamente nuestra experiencia de nosotros mismos en los tres estados de consciencia ordinarios, como hemos hecho anteriormente en este capítulo, podemos haber sido convencidos de que en esencia nosotros somos solo nuestra consciencia fundamental de ser, «yo soy», todavía podemos encontrar difícil comprender el hecho de que nuestra consciencia fundamental o conocimiento «yo soy», que es nuestro sí mismo real, es en verdad la realidad infinita y absoluta. Por consiguiente, examinemos esta idea más detalladamente, para verificar si tenemos o no alguna base razonable para creer que eso es la verdad.

    Debido a que los sabios experimentan esta verdad como su propia naturaleza real, ellos no necesitan ningún análisis filosófico ni argumento teórico para convencerlos de que eso es la verdad, pero para aquellos de nosotros que nos tomamos erróneamente por un individuo finito, es necesaria una clara comprensión de la racionalidad de esta idea, para convencernos de que es la verdad, y de que es la única y sola experiencia que es verdaderamente digna de que hagamos un esfuerzo para obtenerla. Por consiguiente, veamos qué bases razonables podemos tener, si las hay, para concluir que en verdad nosotros somos la realidad infinita y absoluta.

    Asumiendo que todos nosotros hemos sido convencidos por nuestro análisis anterior de que nuestra naturaleza esencial es solo nuestra auto-consciencia básica —nuestra consciencia fundamental de nuestro propio ser, «yo soy»— tomemos esa conclusión como nuestro punto de partida. A diferencia de nuestra mente, nuestra «consciencia que conoce» superficial, que siempre se toma erróneamente a sí misma por un cuerpo particular, nuestro sí mismo real, nuestra «consciencia de ser» fundamental, no se toma erróneamente a sí misma por ninguna cosa particular, y, por consiguiente, no tiene forma o dimensión particular. Por lo tanto, mientras nuestra mente se ha limitado a sí misma dentro de las dimensiones del tiempo y el espacio identificándose con un cuerpo finito, nuestra consciencia de ser real no está limitada de ninguna manera.

    En el sueño profundo, cuando dejamos de tomarnos erróneamente por un cuerpo finito, no sentimos que existimos en ningún tiempo o lugar particular, sino que sentimos solo «yo soy». Los límites del tiempo y el espacio son ideas que surgen solo cuando nos imaginamos ser un cuerpo particular en la vigilia o en el sueño con sueños.

    Incluso ahora, en este estado de vigilia, si tratamos de ignorar por un momento nuestro cuerpo y mente y ser solo conscientes de nuestro propio ser, «yo soy», estaremos en disposición de reconocer que nuestra consciencia «yo soy» no es algo que está limitado dentro de las fronteras de nuestro cuerpo físico. Ella solo es, y no es algo que pueda ser localizado en ningún punto particular en el tiempo o el espacio.

    Incluso cuando nos identificamos con un cuerpo y por lo tanto nos sentimos estar localizados en un punto particular en el tiempo y el espacio, nosotros sabemos siempre «yo soy». Nuestra consciencia o conocimiento «yo soy» no es por lo tanto afectado por ningún cambio en el tiempo y el espacio. Existe incondicionalmente, y puesto que existe en nuestros tres estados de consciencia, existe independiente de cualquier cuerpo, y por lo tanto independiente del tiempo y el espacio.

    Lo mismo que el tiempo y el espacio que percibimos en un sueño son ambos ideas que existen solo en nuestra propia mente, así también el tiempo y el espacio que percibimos en nuestro estado de vigilia presente son ambos igualmente ideas que existen solo en nuestra propia mente. Cuando nuestra mente se sumerge, como en el sueño profundo, el tiempo y el espacio dejan de existir, o al menos desaparecen y ya no son conocidos por nosotros. Por consiguiente, puesto que no tenemos ninguna razón para suponer que ellos existan de alguna manera independientes o separados de la idea o imagen mental que tenemos de ellos, podemos hipotetizar razonablemente que ambos son meros pensamientos, un hecho que es confirmado por Sri Ramana y otros sabios. Puesto que el tiempo y el espacio como nosotros los conocemos surgen solo en nuestra mente, y puesto que nuestra mente surge solo en nuestro ser-consciencia fundamental «yo soy», ¿no es razonable que infiramos que nuestro ser-consciencia trasciende tanto el tiempo como el espacio?

    Lo mismo que trasciende el tiempo y el espacio, trasciende toda otra dimensión imaginable. Solo eso que tiene una forma particular definible, y que por lo tanto ocupa una extensión distinta y definible en una o más dimensiones, puede decirse que es limitado o finito. Pero puesto que nuestro ser-consciencia fundamental y esencial «yo soy» no tiene forma o extensión definible, no está limitado de ninguna manera, y por lo tanto es infinito. Puesto que todo lo que conocemos surge en nuestra mente, y puesto que nuestra mente surge en nuestro ser-consciencia, todas las cosas finitas están contenidas en nuestro ser-consciencia infinito, «yo soy».

    Mientras no nos imaginemos ser un cuerpo ni ningún otro objeto que parezca aparecer en nuestra consciencia, nosotros somos infinitos. Nuestro ser y nuestra consciencia de ser son infinitos ambos, o para ser más precisos, son ambos la única realidad infinita y no-dual. Puesto que nuestro ser es infinito, nada puede ser separado de él, y, por consiguiente, solo él existe verdaderamente.

    Sin embargo, cuando nos imaginamos ser un cuerpo, otros objetos innumerables parecen surgir en nuestra consciencia, y nosotros imaginamos que cada uno de ellos existe verdaderamente. Así pues, por nuestro poder de imaginación, damos un ser o realidad aparente a muchas cosas, y con ello nos engañamos a nosotros mismos creyendo que cada cosa tiene su propio ser independiente y finito.

    Sin embargo, en realidad nada tiene un ser separado o independiente. El ser no es una cosa finita que pueda ser dividida en partes, sino el único todo infinito y por lo tanto indivisible, otro que el cual nada puede ser. Puesto que es infinito, incluye todo dentro de sí mismo, y, por consiguiente, es el único ser esencial de todas y cada una de las cosas. Ninguna cosa particular es real como la cosa particular que parece ser —como su forma particular, o como el nombre, descripción o definición particular que nosotros damos a su forma— sino que es real solo como el ser que esencialmente es. Otro que el ser, nada es.




    Fuente:
    http://www.ativarnashram.com/michael_5.htm



      Fecha y hora actual: Lun Nov 20, 2017 12:34 am