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    Extractos del Principito

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    Extractos del Principito

    Mensaje por nelrot el Miér Dic 08, 2010 9:00 pm

    EL PRINCIPITO Y LA ROSA: LA RESPONSABILIDAD DEL AMOR, EL APEGO Y LA PERTENENCIA


    -Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.
    Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…"

    ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!

    "Yo no debía hacerle caso -me confesó un día el Principito- nunca hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas.
    Mi flor embalsamaba el planeta, pero yo no sabía gozar con eso… Aquella historia de garra y tigres que tanto me molestó, hubiera debido enternecerme".
    "¡No supe comprender nada entonces!
    Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡Me perfumaba y me iluminaba la vida. No debí haber huido jamás! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias! ¡Son tan contradictorias las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla".

    -¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.


    EL PRINCIPITO Y EL ZORRO: LA AMISTAD O EL ARTE DE DOMESTICAR…



    -¿Quién eres tú? -preguntó el Principito-. ¡Qué bonito eres!
    -Soy un zorro -dijo el zorro.
    -Ven a jugar conmigo -le propuso el Principito-, ¡estoy tan triste!
    -No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
    -¡Ah, perdón! -dijo el principito.
    Pero después de una breve reflexión, añadió:
    -¿Qué significa "domesticar"?
    -Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
    -No -dijo el Principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el Principito.
    -Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
    -¿Crear lazos?
    -Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes.

    Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...


    -Comienzo a comprender -dijo el Principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
    -Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
    -¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el Principito.
    Y después volviendo a su idea, dijo el zorro:
    -Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí.
    Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco.

    Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol.
    Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás.
    Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música.

    Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste.

    ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

    El zorro se calló y miró un buen rato al Principito:
    -Por favor... domestícame -le dijo.
    -Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.

    -Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-.

    Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Los hombres no tienen ya amigos.

    ¡Si quieres un amigo, domestícame!

    -¿Qué debo hacer? -preguntó el Principito.

    -Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

    El Principito volvió al día siguiente.
    -Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
    -¿Qué es un rito? -inquirió el Principito.

    -Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra.

    Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

    De esta manera el Principito domesticó al zorro.

    Y cuando se fue acercando el día de la partida:
    -¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.

    -Tuya es la culpa -le dijo el Principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...

    -Ciertamente -dijo el zorro.
    - Y vas a llorar!, -dijo él principito.
    -¡Seguro!
    -No ganas nada.

    -Gano -dijo el zorro- he ganado a causa del color del trigo.

    Y luego añadió:
    -Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

    El Principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
    -No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

    Las rosas se sentían molestas oyendo al Principito, que continuó diciéndoles:
    -Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.


    Y volvió con el zorro.
    -Adiós -le dijo.

    -Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos.

    -Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el Principito para acordarse.

    -Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

    -Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el Principito para recordarlo.
    -Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla.

    Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...

    -Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el Principito a fin de recordarlo.


    DIJO EL PRINCIPITO A SU AMIGO EL ESCRITOR AL DESPEDIRSE:

    -Es lo mismo que la flor. Si te gusta una flor que habita en una estrella, es muy dulce mirar al cielo por la noche. Todas las estrellas han florecido.

    -Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!

    -Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo.

    Tú les explicarás: "Las estrellas me hacen reír siempre". Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada...

    Fuente: http://www.franciscorobles.com.ar/libros/principito/pag21.htm

    Y tú amigo, amiga: ¿Tienes una rosa de la que "eres responsable"? ¿La has sabido cultivar? ¿Te has acordado de regarla, de cubrirla por el frío de la noche, la has resguardado de los merodeadores? ¿Comprendes las astucias de tu rosa? ¿Has descubierto su ternura? ¿Has sido capaz de dejar todo por ella, aunque eso signifique perder la propia piel?
    ¿"Has creado lazos"? ¿Has establecido "ritos" quizás sin querer? ¿Te has sentado cada día más cerca? ¿Te conmueven los atardeceres? ¿Te gusta mirar las estrellas? ¿Las escuchas reir? ¿Sientes su perfume a rosa? ¿Tienes unos pasos únicos, que te suenan a música? ¿Te dice algo el color del trigo y su sonido cuando se mece al viento?

    No olvides jamás lo que nos enseñó el Principito: "Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos."


    Fuente:http://achuisle.multiply.com/reviews/item/192
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    Asderel
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    Re: Extractos del Principito

    Mensaje por Asderel el Jue Dic 09, 2010 10:05 am

    Se habrá comido el cordero a la Flor? Si asi fuese... Todos las estrellas se convertirian en lagrimas... =)

    Hermoso Libro...

    Muchas gracias por el aporte. Una vez mas he recordado que la gente mayor es muy extraña =)

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