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    EL MITO DE LAS PROTEÍNAS

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    EL MITO DE LAS PROTEÍNAS

    Mensaje por nelrot el Mar Sep 11, 2012 12:20 am

    EL MITO DE LAS PROTEÍNAS



    ¿Acaso viste que a un gorila, toro, elefante o caballo le falten proteínas? Ellos cómo nosotr@s fueron diseñados para alimentarse de frutas y hojas verdes y de hecho es así cómo consiguen todas sus proteínas (y el calcio!) y su gran fortaleza.

    Las proteínas son polímeros de aminoácidos y tienen sobre todo función estructural, formando los tejidos del cuerpo. Por eso el momento de mayor requerimiento proteico de nuestra vida es cuando estamos formando el cuerpo, es decir cuando somos bebés. Una vez conseguido el tamaño de adulto por cada célula a reponer habrá una por degradar, por lo que hay mucho reciclaje de proteínas.

    El alimento exclusivo diseñado por la naturaleza para esa etapa de la vida humana es la leche materna. En todas mis conferencias cuando he pedido adivinar el porcentaje de proteínas en la leche materna siempre obtuve por respuesta que el 100%, el 80%, 50% o l@s más moderad@s dicen el 20%, nadie da en la tecla. Y es que, por un lado la ciencia ha sobreestimado largamente la necesidad de proteínas en la dieta y por otro lado las compañías han insistido mucho en éste punto para promocionar las supuestas ventajas de sus productos a base de carne, lácteos y huevos. La respuesta correcta (insospechada) es que el porcentaje de proteínas en la leche humana está en torno al 1% (¡Uno por ciento!) .

    Las proteínas son los nutrientes más difíciles de digerir y sus metabolitos intermedios son compuestos tóxicos y acidificantes. Las frutas y las verduras tienen una proporción adecuada de proteínas para nosotr@s, incluso los cereales integrales, leguminosas y frutos secos son demasiado proteicos y no deberían formar más que un pequeño porcentaje de nuestra dieta.
    De los 21 aminoácidos que conforman las proteínas, 9 de ellos son llamados esenciales, puesto que no se sintetizan ni almacenan en nuestro organismo y debemos ingerirlos con los alimentos. Lo mismo para las vacas o cualquier otro animal; ellos tienen esos 9 aminoácidos en sus tejidos y secreciones ni más ni menos que porque los obtuvieron de sus alimentos vegetales. En otras palabras los animales sintetizamos 12 aminoácidos y los vegetales sintetizan los 21.

    La "ciencia" reduccionista con sus "sutilezas" de nomenclatura le ha llamado, dejando escurrirse los prejuicios y costumbres, proteína incompleta a la proteína de origen vegetal y proteína completa a la de origen animal. Simplemente al comer diferentes vegetales y frutas conseguimos el total de aminoácidos que necesitamos. Cabe citar que algunos alimentos de origen vegetal tienen los 21 aminoácidos, cómo es el caso de la quínoa. Por otra parte las proteínas animales requieren más esfuerzo digestivo y generan mayor toxicidad.


    Para construir nuestras proteínas necesitamos degradar las que ingerimos, sea cual fuera su origen. Si los aminoácidos son los ladrillos que construyen las proteínas (que serían las paredes), ingerir proteínas animales equivale a demoler una pared para con sus materiales construir una nueva, mientras que metabolizar una proteína a partir de proteínas vegetales sería más cercano, en nuestro ejemplo, a construir una pared a partir de ladrillos, cemento y arena, es decir mayor eficiencia con menor gasto de energía, menor tiempo requerido y menor generación de residuos. Además es irrisorio pensar que comer músculos ayudará a construir músculos. Así pensaban antiguas culturas bárbaras al comerse el cerebro de los enemigos muertos en batalla pretendiendo de ese modo absorber su inteligencia y poder.
    El verdadero peligro de las proteínas es el exceso, de hecho la mayoría de las enfermedades derivadas de las dietas occidentales modernas (hiperproteicas) son causadas justamente por la elevada proporción de proteínas.
    Las vitaminas son de carácter proteico y prácticamente sólo encontramos vitaminas en el reino vegetal.
    Obtener energía de las proteínas es altamente ineficiente. Cuando comemos un exceso de proteínas obligamos al cuerpo a quemarlas para obtener energía, o bien almacenarlas para posteriormente ser quemadas. En ambos casos las proteínas deberán ser convertidas por el hígado en carbohidratos o grasas previamente ya que el cuerpo no puede obtener ATP* a partir de proteínas.
    *ATP: Adenosintrifosfato; es energía química, una molécula que sirve de moneda de cambio energético en el organismo.
    Demanda hasta un 25% de las calorías de la dieta transformar las proteínas en lipoproteínas. Para metabolizar ese exceso de proteínas, además de desperdiciar energía se requiere una cantidad extra de micronutrientes. Es cómo si sólo pudieras quemar carbón en tú chimenea, no pudiendo calentar el ambiente quemando leña, entonces tendrías que invertir trabajo sólo para desperdiciar gran parte de las calorías de la leña para convertirla en carbón para luego ser quemado o almacenado. La combustión liberará energía, CO2 y H2O (Dióxido de carbono y agua), es decir que pesará mucho menos el carbón que la leña de la que se hizo. Si tuvieras disponibilidad de carbón y leña en los alrededores de tú cabaña ¿cargarías leña pesada sólo para quemarla afuera, dispensando tú esfuerzo en la tarea y pasando frío, para recién luego llevar dentro el carbón obtenido? ¿No sería más práctico recoger el carbón que pesa menos y ya está listo para meter en la hoguera? Lo mismo sucede con nuestro organismo.


    Fuente:
    http://www.dragonecologista.com.ar/salud_natural.html


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